¿Por qué necesitas un entrenador?
Esta persona es crucial para practicar este deporte, entenderlo, disfrutarlo y aprender lo máximo posible mientras tengas una barra encima de tu cabeza. Entonces, ¿qué función cumple el entrenador?
Su función principal es organizar, diseñar y liderar el programa de levantamiento de pesas. Debe asistir a las sesiones de entrenamiento del atleta para poder tener un seguimiento adecuado y en caso de cualquier desviación, abordarla rápidamente haciendo las modificaciones pertinentes. Proporciona refuerzos y correcciones que le permiten al deportista modificar sus levantamientos en respuesta a lo que se dice. Al hacerlo, éste puede desarrollar una representación mental de lo que está bien y lo que está mal en el movimiento, mejorando así su técnica. Por este motivo, un atleta carente de un entrenador no puede visualizar y realizar correcciones en sí mismo. Se requiere una mirada objetiva y externa de manera constante que monitoree cada una de las repeticiones en la sesión.
El entrenador debe conocer y relacionarse con el atleta ya que no todas las personas son iguales y con las mismas capacidades. No todos tenemos el mismo talento innato, la misma motivación ni tampoco disponemos del mismo tiempo para entrenar y recuperar nuestro cuerpo. Para identificar estas características entra en juego un factor muy importante para el desarrollo y crecimiento del atleta: el tiempo. Éste le permite al entrenador experimentar con diferentes variables con el fin de encontrar lo que funciona mejor para un atleta en particular. La carga, las horas de trabajo y el descanso repercuten de maneras diferentes en cada uno y son factores que deben tenerse en cuenta para modificarse de ser necesario.
Tampoco debemos dejar de lado el espacio de entrenamiento, ya que el levantamiento de pesas es una disciplina que se desarrolla mejor en grupo por su alta exigencia. Por lo cual, es trabajo del entrenador, en conjunto con los atletas, crear un ambiente en donde estos se sientan a gusto. No solo se trata de lo físico sino que también resulta muy relevante el clima que se genera puertas adentro. Las palabras que se dicen, los gestos y actitudes deben estar a la altura de un entrenamiento serio para mantener la concentración y enfoque de todos los presentes en ese espacio. Allí las sesiones pueden ser largas y monótonas pero perseverando en su tarea el atleta obtiene resiliencia, lo cual le permite desarrollar el carácter que resulta fundamental para su éxito en este deporte.
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Estos son algunos de los motivos por los cuales la carencia de un entrenador, a mi juicio, puede dificultar el progreso de muchas personas que buscan profundizar en Halterofilia. Las redes sociales nos pueden desbordar de información, haciéndonos creer que por nuestra cuenta y sin conocimientos previos podemos hacerlo bien, pero si lo que realmente buscamos es mejorar y aprender, es necesaria la presencia de una figura con autoridad y guía.
Me gustaría cerrar citando a una de las figuras más populares de este deporte en los últimos años, Lasha Talakadze: “El entrenador tiene más deberes de lo que uno pueda pensar. Debe reconocer plenamente las fortalezas y debilidades de sus atletas. El entrenamiento implica más que aspectos físicos, también se trata de un fuerte apoyo psicológico. El entrenador debe apoyar la ética y la moral del equipo o de cada individuo en particular”.
Así es que, el entrenador es quien nos empuja cuando queremos parar, pero también quien nos frena cuando debemos bajar el ritmo, un tercero que ve el panorama completo. Los progresos no se hacen a partir de un par de días o meses, sino que a veces llevan años de desarrollo y trabajo en conjunto de ambas partes.




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